El derrotero de nuestra justicia

El derrotero de nuestra justicia

 

El alto nivel de opacidad de nuestra administración de justicia (Órgano Judicial y Ministerio Público) no es de ahora, ya que trasciende los años, por diversos factores.

¿Qué debiera hacerse de inmediato, para que transite la misma por el camino de la integridad?

 

  1. Que la corte se autorregule, estableciendo un método que permita fiscalizar internamente los expedientes en cada despacho, de tal manera que prohíba que un magistrado se quede mucho tiempo con un expediente en su escritorio.
  2. Que la corte impida que se judicialice la política. Es decir, que actué procesalmente y de manera independiente, bajo los tiempos de la ley, evacuando los casos que le lleguen de manera expedita, sin temor, ni presión política alguna; bajo el lineamiento de la uniformidad y de la justicia.
  3. Que se fortalezca la capacidad cognoscitiva de los organismos encargados de administrar la justicia.
  4. Que comiencen las auditorías forenses en los despachos de los magistrados, juzgados y tribunales. Podría practicarse de manera aleatoria, en sus inicios.
  5. Que se procure la unificación de criterios.
  6. Que se haga frecuente la rendición de cuentas de las autoridades hacía la ciudadanía, en temas puntuales.
  7. De manera próxima, debiera fortalecerse el nivel presupuestario para que se haga funcional la carrera judicial y los nombramientos permanentes de los diversos funcionarios.

Por su parte, con una reforma constitucional podría crearse un Tribunal Constitucional independiente en un futuro;  crearse nuevas jurisdicciones pero en rango supremo y establecer una fórmula más transparente, para la escogencia de los nuevos magistrados. No es admisible que la Corte pueda seguir juzgando a los diputados y viceversa.

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