Campañas sucias, campañas negativas y el clientelismo propagandístico.

Campañas sucias, campañas negativas y el clientelismo propagandístico.

Yo definiría la campaña sucia como
aquella en donde se afecta a un candidato, o partido, utilizando la calumnia
y/o injuria, o se emite en violación de una disposición legal establecida y la negativa,
como aquella en donde, mediando la existencia de prueba y/o evidencia, se
procura descalificar a un candidato.
La negativa es permitida en nuestro
derecho. Con ésta, el elector podría conocer el perfil real de una propuesta
electoral presentada.
La sucia, esta censurada en nuestra
legislación.
¿Qué dice el código electoral sobre
las propagandas y por tanto debe honrarse en todo momento?
Código Electoral
Artículo 202. La propaganda electoral
queda sujeta a las siguientes restricciones:
1. El uso de los símbolos patrios, de
conformidad con el artículo 6 de la Constitución Política.
2. El uso no autorizado de símbolos
de los partidos y de los candidatos.
3. El uso no autorizado de la imagen
personal, según lo establece el artículo 577 del Código de la Familia.
4. Los mensajes que, de cualquier
manera, irrespeten la dignidad humana, la  seguridad de la familia, la
moral y las buenas costumbres.
5. Que se divulgue toda propaganda
electoral a través de los medios de comunicación social, sin estar respaldada
por la firma y las generales de una persona responsable, para los fines
electorales, civiles y penales correspondientes. En el caso de personas
jurídicas, deben estar respaldadas por la firma del representante legal o su
apoderado.
6. Que se destruya, quite, remueva,
tape o altere toda propaganda electoral, sin autorización previa del dueño,
salvo disposición emitida por el Tribunal Electoral.
Si bien el Tribunal Electoral, debe ser celoso en honrar la normativa
electoral vigente sobre el tema, no debe con ello interpretar las disposiciones
de tal manera, que vaya a desvirtuar el sagrado y constitucional principio de
la libertad de expresión, que es uno de los pilares de nuestra democracia.
Por su parte, el clientelismo propagandístico, es
un intercambio extraoficial de favores, en el cual los titulares de un evento cívico,
regalan la concesión de ser abanderados en desfiles patrios y/o cívicos a políticos
criollos, a cambio de apoyo económico, a manera de venta real y efectiva.

Para mí esto
último, es un tipo de corrupción de dos vías, (el que pide y el que recibe) ya
que le hacen ver a la comunidad, que hay políticos  laureados que por sus méritos, se les está distinguiendo
como abanderados, cuando la realidad es otra.  Esto es una burla fea, que ni siquiera respeta
las efemérides patria. ¡Qué poca altura¡  
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