El ejercicio abusivo de la libertad de expresión en Panamá

El ejercicio abusivo de la libertad de expresión en Panamá

La libertad de expresión es
el derecho que tiene la persona para emitir opiniones y expresiones
diversas. Este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones,
el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin
limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.  Artículo
19º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Debe quedar claro que la libertad de
expresión, no es un derecho absoluto. El artículo 13.2 de la Convención
Americana de los Derechos Humanos, que prohíbe la censura previa, también prevé
la posibilidad de exigir responsabilidades ulteriores por el ejercicio abusivo
de este derecho. 
Convención Americana de los Derechos
Humanos
Artículo 13.  Libertad de Pensamiento y de Expresión
1….
2. El ejercicio del derecho previsto en el inciso precedente no
puede estar sujeto a  previa censura sino
a responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la
ley y ser necesarias para asegurar:
a)  el respeto a los derechos o a la reputación de los
demás, o
b) la protección de la seguridad nacional, el orden público o la
salud o la moral públicas.
El ejercicio abusivo de la libertad
de expresión o mejor conocido, en lenguaje coloquial como “el libertinaje de
expresión”, es la facultad que tiene todo individuo de emitir
expresiones diversas y opiniones sobre ideas, desenfrenadamente, es decir, sin
importarle lo que dicen, como lo dicen y en qué momento lo dicen.
En Panamá, galopan algunos sobre la
cabalgadura del libertinaje de expresión, cuando a menudo, se percata
uno, en los diversos medios de comunicación social, que hay personas, que por
medio de éstos, denigran la imagen y la honra de otros congéneres, sin
remordimiento alguno, y peor aún, sin contar, en algunas ocasiones, con las
pruebas que corroboren sus dichos; violando con ello, la Convención Americana
de los Derechos Humanos que reza que: “No se debe irrespetar los derechos o a
la reputación de los demás”. (Artículo 13 de la Convención Americana de los
Derechos Humanos).

Ésta práctica es
corrupta, no edifica y debiera cesar.
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